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Cortos de miedo en Cinemaattic

por Ana G. Chouciño

Soy un poco escéptica ante el género de terror. Parto de un incomprensible orgullo que me convence de que no me asusto fácilmente, cuando la realidad es que no sería la primera vez que por una película me paso una semana mirando debajo de la cama y escapando de los espejos.

Así que hace unos días asistí al último evento de esta temporada de Cinemaattic en Edimburgo, convencida de que simplemente pasaría un rato agradable, y de que los intentos de meter miedo se quedarían en una sonrisilla un poco condescendiente.

El primer corto no me asustó, porque tampoco lo pretendía. ‘Amor de madre’, protagonizada por Ana Polvorosa, la Lore de ‘Aída’, es una historia entre el terror y la comedia, un cuento de zombies en verde chicle a juego con la melena de Polvorosa, más pelirroja que nunca. Eduardo Casanova, director de este corto (y también compañero de reparto en ‘Aída’), convierte el decorado en una casa de muñecas claustrofóbica e hipnotizante. En este escenario, los personajes interpretan un guión divertido y macabro, exageran gestos y maquillaje. Los zombies, una vez más, son perfectos para unir comedia y terror sin desentonar en ninguno de los dos géneros.

‘Exposure’, de Ignacio F. Rodó, consiguió que empezásemos a incomodarnos en la silla. Una habitación oscura y una fotografía revelada, que muestra una presencia (o quizás una ausencia), inesperada. Un leve eco de ‘Blow Up’. La fotografía, como los espejos, como túnel a otra realidad.

‘La Granja’, de Ignacio Lasierra, nos traslada a un entorno rural. Una chica desaparecida, dos policías de guardia y un vecino fuera de sí que irrumpe en medio de la noche contando una historia imposible. Aunque todo puede ser cierto. Un thriller trepidante en apenas veinte minutos.

‘Red’, de Jorge Jaramilo y Carlos Guillot, nos cuenta una versión muy distinta de Caperucita Roja. Una que encaja en un ciclo de terror, y no en las historias edulcoradas que les contamos a nuestros hijos por la noche. Una que explica por qué caperucita lleva una capa roja. Jaramilo y Guillot demuestran que el horror no tiene que ir reñido con la belleza, y que se puede narrar la historia más terrorífica apenas con rojos y azules.

‘Behind’, de Ángel Gómez Hernández, me hizo saltar definitivamente de la silla. Consigue aunar varios de mis miedos, y puede que el de muchos otros. Espejos y fotografías que revelan lo que no vemos, el miedo a la locura, o quizás peor, el miedo a no poder distinguir si estamos locos o no. Puede que sea esta duda la que más nos acerque al abismo.

Cinemaattic cerró la noche con un tipo de terror muy diferente. El miedo no era tan obvio, pero la posibilidad de que algo así suceda es demasiado inquietante. Qué pasaría si al levantarnos descubrimos que hemos sido los protagonistas en la peor pesadilla de nuestros vecinos, que apenas pueden mirarnos a la cara. El sueño como metáfora de todos nuestros miedos, como lapso de tiempo que se escapa totalmente a nuestro control.

Por primera vez salí de Cinemaattic un poco inquieta, y no quedó otra que mirar debajo de la cama al llegar a casa. Volverán este viernes para despedirse hasta el año que viene. Dicen que quieren celebrar esta temporada, y que no tardaremos en volver a verlos. Mejor así. Los echaríamos de menos.

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Próximo evento de Cinemaattic: https://www.facebook.com/events/246288725905389/

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