Alejandro S. Garrido, el fotógrafo que documenta el proceso de transformación de la City de Londres a través de la financiarización urbana

© Alejandro S. Garrido / Monument to the Great Fire of London (Christopher Wren and Robert Hooke, 1671) at Fish St Hill.

Con su labor como fotógrafo, Alejandro S. Garrido reflexiona en torno a aquello que, de manera silenciosa, determina el tejido de las ciudades. El paso del tiempo, las capas de arquitectura y los intereses políticos y económicos terminan por conformar una amalgama extraña que condiciona nuestro uso del espacio urbano pero también, la mirada que arrojamos sobre quienes lo habitan.

Corea fue su último proyecto antes de mudarse a Londres en el 2017. Con él, analizaba las circunstancias que rodeaban a las viviendas sociales construidas en la primera mitad de 1950 en España, y la relación que estas zonas mantenían con el resto del conjunto urbano. Este año ha presentado en ARCO el primer capítulo de su trabajo The Platform [LDN], dedicada a la City. La intención del proyecto es ampliar la mirada a la ciudad en sí, en este caso, a la ciudad de Londres. En esta entrevista hablamos con él sobre este nuevo proyecto.

Corea responde a una mirada casi forense ¿por qué elegiste esta manera de narrar esos barrios?

Corea es un trabajo que aborda la continuidad de ciertas formas políticas heredadas del pasado, a través de la historia de la exclusión sufrida por los llamados barrios de “Corea”. Estos eran proyectos de viviendas sociales destinadas a familias muy humildes, principalmente inmigrantes de los pueblos cercanos, así que rápidamente se les posicionó en la dinámica estigmatizadora asociada a la beneficencia. Recorrí seis pequeñas capitales de provincia, queriendo mostrar tanto la relación que los barrios mantenían entre sí, como con el conjunto urbano que los contenía. Como dices, buscaba una mirada forense que fuera capaz al mismo tiempo de contar la historia de la exclusión que sufrían estos barrios, y de incidir activamente en el presente de las crisis (la económica y la de régimen) que aún vivía el país en el 2017.

The Platform está más cerca de un estilo documental ¿Qué te ha llevado al este cambio de narrativa?

Corea era un proyecto en el que me interrogaba sobre la abyección social, sus causas y mecanismos, y la función institucionalizada que desempeña. Sin embargo, The Platform nace del interés por el cambio urbano y su relación con la desaparición paulatina del espacio público y de las instituciones que lo vertebran como la educación, la sanidad o la vivienda pública. Esta diferencia me ha llevado a desarrollar un enfoque distinto con el que poder concentrarme en cómo las formas ideológicas dominantes, y el sistema económico que se deriva de ellas, se proyectan en la forma urbana. En este nuevo proyecto estoy más preocupado por trazar las relaciones de causa y efecto entre distintas situaciones y acontecimientos urbanos, que además ocurren en diferentes zonas de la ciudad.

¿Cuál es la motivación para comenzar a narrar Londres desde un lugar como la City?

Al estudiar el proceso de transformación al que está sujeta la ciudad, entendí que debía ir primero al núcleo y luego seguir con las ramificaciones. Hay una serie de fenómenos que tendemos a interpretar de manera aislada, pero que forman parte del ciclo de acumulación emprendido tras la crisis financiera de 2008. La gentrificación, la pérdida o transformación del patrimonio histórico industrial, la turistificación, la construcción de nuevos barrios y ensanches cuyo stock es vendido a la gran inversión etc. En solitario explican circunstancias concretas, pero no designan adecuadamente la totalidad del proceso que está afectando al conjunto de la ciudad. Es importante que entendamos que no son fenómenos aislados entre sí, y que suelen ser sintomáticos de transformaciones más amplias en el conjunto urbano. La City juega su papel en este proceso como una plataforma que es capaz de atraer la inversión a escala global, fijando el capital al territorio a través de la parasitación financiera del sector inmobiliario. Esto está sucediendo en Madrid o Barcelona de manera similar, en realidad es un fenómeno global.

¿No existe un término para referirse al conglomerado de todos estos eventos?

Un término que me gusta emplear es el de financiarización urbana. Creo que describe mejor la forma en que se desarrolla la ciudad neoliberal, parasitando sectores de la economía productiva y condicionando las formas en las que operan. Por ejemplo, se están levantado nuevos barrios de oficinas y viviendas de lujo por toda la ciudad que son adquiridos por grandes sociedades de inversión (como es el caso de las REIT en UK, SOCIMI en España). Al mismo tiempo, y en connivencia con las administraciones públicas, son demolidos los antiguos barrios de vivienda social expulsando a sus habitantes y desmembrando el tejido social. Es un despilfarro enorme de recursos que no da solución a las necesidades de los ciudadanos. En este escenario, la vivienda ha dejado de ser un derecho y la construcción de edificios es concebida más como un vehículo para la atracción de inversión que como una forma de organizar el crecimiento de las ciudades de manera eficiente.

En las fotografías de la City se ve la ciudad como una amalgama de arquitecturas, a veces parece hecha de estratos de historia. Pones el foco en cómo la misma ciudad ha decidido afrontar su evolución, y resulta revelador.

Algunos lugares son construidos para guardar silencio, es el caso de los barrios de “Corea”, mientras que otros lo son para ser enunciativos. La City es un ejemplo de la grandilocuencia con la que el poder se representa a sí mismo. Es verdad que en la City se puede apreciar la acumulación de capas de la historia pero el diálogo entre las arquitecturas pasadas, presentes y futuras, está convenientemente filtrado para expresar una continuidad histórica que es artificial. La City, tal y como la conocemos hoy, surge de la imposición de un nuevo paradigma económico que quiso colocar las finanzas en el centro del tablero. Un intento de recuperar la influencia británica sobre el mercado global tras la década de 1970, en un momento en que la supremacía monetaria de Reino Unido se encontraba en peligro. Como centro financiero cumple la doble función de ser el motor económico de la ciudad y el baluarte del dominio británico de la economía global. Como núcleo urbano y conjunto arquitectónico, mantiene una relación instrumental con la ciudad histórica sobre la que se levanta y busca en ella su legitimación. Como decía, una continuidad artificial que sostiene una idea de progreso y realización histórica asociada al libre-mercado. Esto ha sido plasmado a la perfección por arquitectos como James Stirling, Richard Rogers o Norman Foster.

Una vez contado el núcleo, la city, ¿que merece ser contado ahora de Londres?

Mi intención es articular un panorama que represente una diversidad de situaciones conectadas entre sí. No documentar absolutamente todo, pero si los casos más elocuentes que ayuden a pensar el proceso de financiarización que sufre la ciudad tras la crisis de 2008. Dar cuenta del drástico aumento de la desigualdad y la expulsión de sectores importantes de población que ha traído el ciclo neoliberal. Así que ahora me estoy concentrando en el sector que recorre Old Kent Road, un eje abandonado durante años sobre el que se arroja un gran proyecto de regeneración, y en Deptford, que sigue la estela dejada por la transformación de Hackney como paradigma de barrio creativo. Me gustaría también trabajar en los nuevos desarrollos de King’s Cross o la franja que va de Battersea al cluster de Vauxhall.

31-35 Fenchurch St (Plantation Place, Arup © Alejandro S. Garrido / Group, 2004) seen from East Cheap with Rood Lane.

 

 

Imagen de portada © Alejandro S. Garrido / Monument to the Great Fire of London (Christopher Wren and Robert Hooke, 1671) at Fish St Hill.

Entrevista realizada por Virginia Lazaro Villa para #BritEsMagazine
Web de Alejandro S. Garrido: www.alejandrosgarrido.com

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