Breve encuentro con Borja Cobeaga en su paso por el London Spanish Film Festival 2015

Borja Cobeaga se ríe con frecuencia con la risa despreocupada del que está a gusto con lo que hace y seguro con lo que dice. Es simpático con nosotros e incluso reacciona con afabilidad cuando nuestra entrevista se ve interrumpida, por segunda vez, a los ocho minutos de comenzar, para indicar que la proyección de su película ‘Negociador’ va a dar comienzo en Regent Street Cinema.

Nos encontramos con Borja Cobeaga minutos antes de que la proyección de su película ‘Negociador’  de comienzo en Regent Street Cinema en el marco del London Spanish Film Festival. A pesar de que ‘Ocho apellidos vascos’ estuvo en el programa de este año, Cobeaga vino a Londres para presentar ‘Negociador’, una versión muy personal sobre los encuentros entre Jesús Egiguren, presidente del Partido Socialista de Euskadi y la banda terrorista ETA. Una tragicomedia magistralmente interpretada por Ramón Barea (como Jesús Eguiguren), Josean Bengoetxea (interpretando a Jokin) y Carlos Areces (Thierry).

Borja Cobeaga durante la entrevista © Noela Roibás

Al comentarle que la película nos ha recordado a los films del director italiano Paolo Sorrentino responde que“sí, pensaba mucho en ‘Il divo’ y en ‘Le conseguenze dell’amore’, ambas me gustan muchísimo”.

Estás contando una parte importante de la historia de un país, enfocándolo desde el lado humano. Resulta gracioso ver cómo diseñas el personaje de Eguiguren, resulta muy cercano, podría ser el vecino del cuarto.
[Risas) Yo creo que eso es mérito del actor, Ramón Barea, que si interpretase a un asesino de niños también te caería bien. En el guión era todo mucho más cínico, el personaje era otra cosa. Estoy encantado porque es verdad que le dio mucha humanidad.

Siendo una reunión a puerta cerrada… ¿Cómo te preparaste la película?
Había mucha documentación y, afortunadamente, como no quería que fuese una película sobre la negociación si no sobre lo que pasa en los tiempos muertos, existían libros, reportajes de prensa, incluso documentales… había mucho en lo que inspirarse. De hecho, me apetecía hacer una película de documentación. Yo siempre hago comedia loca y, de repente, hacer una película donde tuvieras tochos para documentarte me parecía interesante.

¿Has podido asesorarte con gente que haya estado implicada en el proceso?
La verdad es que me basé sobre todo en los libros porque no quería estar condicionado. Había secuencias que me iba a inventar y que sabía que eran pura ficción. Si llego a tener un contacto muy directo con los personajes participantes no las habría podido escribir. La escena con la prostituta, por ejemplo, que no sucedió, me habría dado mucho palo escribirla si hubiera tenido una relación con los protagonistas.

Es interesante la relación con Jokin, cuando están en la cafetería intenta hablar con él, luego intenta hacer jogging… intenta conectar y, al final, cuando conectan resulta muy divertido.
Eso era de lo más real, hay muchas cosas que son inventadas en la película… pero esa sensación de un tío con el que sientes una frialdad al principio y con el que luego te entiendes bien, o ese otro que supuestamente es más campechano y te entiendes fatal, ¡eso pasó en la realidad!.

¿Cómo llegaron al proyecto los actores?
Son actores con los que he trabajado o me apetecía hacerlo; es la primera vez que me pasa que las primeras opciones son las que dicen que sí, siempre hay actores que por fechas o por cualquier cosa no pueden. Con muchos de ellos tengo una relación de amistad y el rodaje fue muy familiar, muy pequeño, en poco tiempo y la verdad es que todo fue muy fácil. Yo creo que, de las películas que he hecho, esta es en la que el proceso ha sido más gratificante de principio a fin.

¿Cuántos días duró el rodaje?
Rodamos en dos semanas. Tenía un amigo que decía “esta película costó 7,000 euros, no ha recibido subvenciones y ahí acaban todas sus virtudes». Ahora que la película ya se ha estrenado en DVD ya me da igual decirlo, pero no quería que fuese una cosa de “oye, me tienes que hacer caso porque esta película ha sido muy barata”.

¿Cómo es ese paso de comedia pura y dura a comedia ácida?
Los cortos que yo hacía al principio se parecían mucho. De hecho, hice un corto que se llamaba ‘Éramos pocos’ que estuvo nominado al Óscar, con Ramón Barea de protagonista y tenía mucho que ver con esto. Tiene algo de retorno al tipo de comedia que había hecho al principio y me apetecía volver a hacer.

¿Y el siguiente proyecto?
Se estrena ‘Ocho apellidos catalanes’ la secuela  de ‘Ocho apellidos vascos’ .

Como co-guionista…
Exacto, es el mismo equipo. También tengo otro encargo como guionista que es la adaptación del tebeo ‘Superlópez’ y otro proyecto como director pero está aún muy en pañales. El año pasado fue muy intenso con el estreno de ‘Ocho apellidos vascos’ y ‘Negociador’ y de momento tengo la agenda bastante ocupada.

Nos informan que Borja Cobeaga tiene que marcharse a presentar su peli al público londinense, sentimos que la entrevista termine tan pronto. Menos mal que le quedan muchos proyectos en el tintero para que podamos seguir riéndonos de la vida. Y de nosotros mismos.

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Entrevista coordinada por Miriam Rodríguez.
Fotos © Noela Roibás

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