Cuatro historias de la sesión de cortometrajes de IberoDocs en colaboración con Edinburgh Short Film Festival

'Uno', Javier Marco

IberoDocs, en su sesión de cortometrajes en colaboración con Edinburgh Short Film Festival nos relató ocho vidas, y casi dos semanas después sigo pensando en cuatro de ellas.

´In the Middle Of Norway´ Mia P. Salazar

La habitación roja lleva mucho tiempo en mi playlist, pero apenas ponía cara a los componentes. In the Middle of Norway, de Mia P. Salazar, es la historia de Jorge Martí, el cantante de esta banda. Su verano transcurre entre conciertos y festivales en España y Sudamérica, pero su invierno parece ocupar otra dimensión. Se traslada a Noruega, en donde reside con su mujer, enferma de fatiga crónica, y sus hijas. Allí trabaja en una residencia, cuidando ancianos con alzheimer. El sol, la fiesta, el bullicio y la música, dan paso sin aviso a un paisaje inhóspito y frío. Ya no hay fans, sino personas que se están olvidando de sí mismas.

Salazar había cuidado a su padre enfermo hasta que falleció. Después, quizás para superar el duelo, se trasladó a Estocolmo. La empatía entre director y protagonista convierten a esta pieza en un documental intimista, en el que no importa tanto el seguimiento del día al día sino transmitir el vértigo entre estas dos vidas que son solo una. Salazar, con imágenes tan bellas como sobrecogedoras logra que nos asomemos a estas dos caras de la misma moneda, a este Clark, como explica Jorge, que se transforma en superman en cuanto llega a Noruega.

´Las casas que nos quedan´, Rocío Morato

Las casas que nos quedan, de Rocío Morato, es el retrato de su familia. Tan íntimo que casi duele; honesto, dulce e incómodo al mismo tiempo. Su hermano, diagnosticado con síndrome de Asperger, y sus padres, se preparan para un cambio en sus rutinas: su abuela, cada vez más dependiente, se muda con ellos. La falta de empatía de su hermano y sus cambios repentinos de humor, un padre al que le cuesta entender a su hijo, y una madre resignada que, como tantas veces, carga con todo. Paradójicamente Rocío se queda al margen, o quizás quiere que nos convirtamos en ella. Vemos a través de sus ojos, o de su cámara; nos acercamos tanto que las imágenes abruman, ha conseguido que sintamos su agobio y su ternura, que nos olvidemos de la pantalla que nos separa, que seamos parte de la familia.

En Uno, de Javier Marco, el sonido de un móvil sorprende a unos pescadores. No pertenece a ninguno de ellos, sino que flota en el mar, dentro de una bolsa hermética. Suficiente para que adivinemos la tragedia, conscientes de que nuestros mares son cementerios sin nombres aunque apenas hablemos de ello. Y el móvil, que sigue sonando después de nuestra muerte, como símbolo de los finales más abruptos. Cientos de ellos sonaban al unísono en Atocha después de los atentados; esta vez, uno solo en medio del océano. Son los gritos de los que quedan suplicando un milagro.

‘To Be A Torero’, Imma de Reyes

En To be a Torero, Imma de Reyes nos pone en la piel del otro. No para que apoyemos al toreo, sino para que entendamos los motivos que pueden existir para que un niño desee enfrentarse a un toro. Imma fue capaz de colarse en esta familia humilde, en la que la posibilidad de que el pequeño triunfe en esta profesión es una de las pocas esperanzas que les quedan.

Es un cortometraje valiente, que logra que comprendamos otro punto de vista en un tema controvertido y políticamente incorrecto. Aunque nuestra postura no haya variado, porque no es la intención, nuestra visión maniqueista sobre este tema sí que llega a tambalearse.

IberoDocs ya ha llegado a su fin por este año. Son ya seis años de compañía mutua en el que ya no somos simples espectadores, en las que sus historias  se han ido mezclando con las nuestras. Seis años en los que nos han hecho sentir en casa, tan lejos de casa.

Imagen portada: ‘Uno’ de Javier Marco

 

 

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