Conexiones y similitudes entre Dalí y Duchamp en al Royal Academy of Arts de Londres

Cualquiera podría pensar que relacionar la obra de Salvador Dali (1904–1989) con la de Marcel Duchamp (1887–1968) es algo disparatado a la vez que complicado, pero si quien hace la propuesta es la Royal Academy of Arts la historia cambia, y es que la RA garantiza en todas su muestras un discurso inteligente, creativo y altamente especializado.

Salvador Dalí, Gala, Marcel Duchamp y tres personas sin identificar, Cadaqués, verano 1933 (detail). Fotógrafo desconocido
© Emmanuel Boussard Library, London/Image Rights of Salvador Dalí reserved/Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres, 2017

Tampoco es menos cierto que la amistad y la admiración mutua entre ambos artistas ayuda a encontrar similitudes y conexiones que te meten en contexto desde que piensas en ello. Y es aquí, en este punto, desde donde parte la exposición ‘Dalí/Duchamp’ que podemos visitar en la RA de Londres hasta el próximo 3 de enero de 2018.

Duchamp y Dalí se conocieron a principios de los años treinta, a través de amigos en común del grupo de los Surrealistas, pero su amistad no se consolidó hasta 1933, cuando Duchamp visitó por primera vez Cadaqués, a pocos kilómetros de la casa de Dalí en Portlligat. Posteriormente, en los años 50, Duchamp alquilaría allí una casa todos los veranos, hasta que falleció en 1968. Ambos se reconocieron siempre admiradores uno del otro y con gustos en común, como viajar, los idiomas, y los dos fueron pioneros en la utilización de objetos cotidianos para usos dispares, o hasta entonces no aplicados. Pero a parte de todo esto, ¿qué otras cosas compartieron los artistas?.

Dalí fue siempre una persona excéntrica, un artista polifacético, un destacado surrealista que se llamaba a sí mismo genio y que creó un personaje al que interpretó durante toda su vida. Él mismo decía que ya desde niño le gustaba hacerse notar para que sus padres no le confundieran con su hermano Salvador, fallecido antes que él y por el que sus padres le pusieron el nombre.

Mi familia hizo una cosa terrible, me pusieron el mismo nombre que al muerto, Salvador, y para diferenciarme del hermano muerto tenía que hacer todas esas excentricidades para reafirmar que yo no era mi hermano muerto, que yo era Salvador Dalí… el Dalí vivo!

Man Ray. Marcel Duchamp/Rrose Sélavy, 1921
Colección privada © 2006 Marcel Duchamp / Artists Rights Society (ARS), New York / ADAGP, Paris /
Succession Marcel Duchamp
© 2006 Man Ray Trust / Artists Rights Society (ARS), New York / ADAGP, Paris

Está claro que desde niño quería ser único y diferente… y lo consiguió.

Por el contrario, Marcel Duchamp tenía un carácter más tranquilo y reservado aunque, como Dalí, nunca estuvo interesado en obedecer patrones de ninguna clase, ya fueran artísticos o personales. Los hermanos de Duchamp también marcaron su vida, los mayores (varones) eran también artistas y las tres pequeñas (mujeres) se dedicaron a la música y al arte. Ser el hermano mediano en una familia de artistas influirá en la vida de Marcel, incluyendo su gran pasión por el ajedrez, quien a lo largo de su vida y su obra hará referencias a ellos y a ellas.

‘Dalí/Duchamp’ cuenta aproximadamente con 80 trabajos entre pinturas, esculturas, fotografías, películas y material de archivo a través de los cuales se establece un diálogo entre el artista español y el francés. La muestra está organizada en tres temas que se usan para capturar el espíritu de su amistad y su conexión creativa e intelectual.

Empieza la exposición con la sección ‘Identidades’, donde vemos como, a pesar de la diferencia de edad, siguieron trayectorias similares experimentando con el Dadaísmo, Impresionismo, Cubismo y Futurismo. En esta sección se muestran importantes pinturas de los dos, como ‘El rey y la reina rodeados de desnudos veloces, (1912)’ de Duchamp Los primeros días de la primavera’, (1929) de Dalí.

También en ‘Identidades’ vemos como les gustaba, tanto a Dalí como a  Duchamp, jugar con el público y cuestionar el rol del artista, ejemplo de ello son las fotografías de Man Ray en las que aparece Duchamp vestido de mujer, representando a Rrose Sélavy, seudónimo que utilizó en un proyecto que realizaron juntos (Duchamp y Man Ray) en la década de los 20 y que consistía en una serie de fotografías que mostraban a Duchamp travestido, poniendo el foco de atención en la arbitrariedad de los géneros.

Salvador Dalí. El zapato de Gala, objeto surrealista con una función simbólica, 1930 (reconstrucción de 1973)
Collection of The Dalí Museum, St Petersburg, Florida © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí, DACS 2017

De Man Ray, y en esta misma sección, hay otras fotografías que inmortalizaron los encuentros entre Salvador y Marcel en Cadaqués. El fotógrafo había sido contratado anteriormente, gracias a la intermediación de Duchamp, para realizar fotos de los edificios de Gaudí que ilustrarían el célebre artículo de Dalí sobre la arquitectura «comestible» en la revista «Minotaure», de ahí la conexión de los tres.

En la sección llamada ‘El cuerpo y el objeto’, queda patente la llamativa fascinación de los dos amigos por lo erótico, y se incluyen dibujos, pinturas, grabados y textos con contenido sexual explícito. Ahí se exhiben obras figurativas, pinturas abstractas y esculturas donde se analiza cómo Dalí y Duchamp se sirvieron de los diversos objetos encontrados para explorar los vínculos entre la vida y el arte. Lo hacían agrupando objetos reconocibles sacados de su contexto normal como en el ‘El zapato de Gala, objeto surrealista con una función simbólica’ de Dalí, una escultura hecha con un ensamblaje compuesto, entre otros elementos, de un zapato rojo, varias fotografías, piezas de mármol, un vaso de leche (en realidad cera), una cuchara, una caja de cerillas, un cepillo despojado de sus cerdas y cabello humano.

En la década de 1930, los ensamblajes (combinaciones de objetos en una escultura, comparable al collage tridimensional) fueron una nueva forma de arte que se convirtió particularmente popular entre los surrealistas.

‘Rueda de bicicleta sobre taburete’, de Marcel Duchamp (1964). Ottawa, National Gallery de Canadá / © Succession Marcel Duchamp/ADAGP, Paris y DACS, Londres 2017

Duchamp, en sus ready-mades también combina y dispone arbitrariamente objetos de uso cotidiano. El artista los usó para criticar, entre otras cosas, la institucionalidad y el fetichismo dentro del arte, lo cual creo enormes tensiones incluso dentro del círculo Surrealista. En la sala podemos ver el que se puede considerar como primer ready-made, ‘Rueda de bicicleta sobre un taburete, (1964)’, aunque el propio Duchamp diría que no lo hizo intencionadamente.También están en la muestra otros conocidos ready-mades ‘duchampianos’ como ‘La fuente’ (1917), que firmó con seudónimo y que no fue bien recibida por la crítica del momento ya que cuestionaba las categorías artísticas y estéticas de la época y planteaba la cuestión si era arte un objeto que en lugar de haber sido creado por el artista era ya algo fabricado y reconocido por el público. Aún a día de hoy hay bastante polémica en torno a este urinario-fuente encontrando incluso teorías sobre la autoría de la misma.

Duchamp quiso elevar a la dignidad de arte objetos del día a día, planteando que el arte era una actitud mental y que los objetos pueden tener una nueva vida y provocar emociones en el espectador resaltando sus cualidades estéticas y dejando a un lado las funcionales.

El arte puede ser bueno, malo o indiferente, pero, sea cual sea el adjetivo empleado, debemos llamarle arte, y un arte malo sigue siendo arte, igual que una mala emoción sigue siendo una emoción. Marcel Duchamp.

En el último apartado, ‘Experimentando con la realidad’ se trata de explicar cuál fue la réplica que dieron los dos ante las nuevas ideas que circulaban en la época sobre nociones como el tiempo y el espacio, la energía o la gravedad, e incluye las obras ‘Cristo de San Juan de la Cruz‘, (1951) de Dalí, que pertenece al Museo Kelvingrove de Glasgow, y ‘La novia desnuda por sus solteros, (1915)’ de Duchamp, conocida también como ‘El gran vidrio’, que actualmente forma parte de la colección permanente del Museo de Arte de Filadelfia.

El Gran Vidrio, 1915. Marcel Duchamp. (Reconstrucción por Richard Hamilton, 1965–66 and 1985).
Tate: Presentado por William N. Copley a través de la American Federation of Arts 1975.
Photo: © Tate, London 2017 / © Succession Marcel Duchamp/ADAGP, Paris and DACS, London 2017.

En esta sección se incluyen también unos vídeos fantásticos como éste en el que Gala, vestida con un traje de unicornio, recibía a los invitados en una cama de satén, entre los que se encontraba Bob Hope. Una fiesta para celebrar el Año Nuevo en 1941 en el Salón Bali del Hotel Monte, en Monterrey, California.

Una exposición más que recomendable para todos aquellos admiradores de estos dos genios de la pintura y que quieran soñar, o salir convencidos de que sus trabajos fueron realmente hechos a conciencia de forma paralela y dialogada. Yo desde luego, me he dejado convencer por la RA de que el padre del arte conceptual, Marcel Duchamp, y el máximo exponente del surrealismo, Salvador Dalí, fueron influenciados el uno por el otro y que gracias a su escepticismo por el arte y su sentido del humor consiguieron desafiar la visión que se tenía hasta entonces del arte y la vida.

La exposición, comisariada por Dawn Ades y William Jeffett, ha sido organizada por la Royal Academy of Arts de Londres y el Museo Dalí de San Petersburgo, Florida, en colaboración con la Fundación Gala-Salvador Dalí y la Asociación Marcel Duchamp. Derechos de imagen de Salvador Dalí reservados © Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres, 2016.

 

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Crédito imagen de portada: Salvador Dalí. ‘Los primeros días de la primavera’, (1929). Óleo y collage de papel, fotografía, postal, linoleo sobre madera. 50.2 x 65.1 cm. Colección The Dalí Museum, St. Petersburg, Florida. © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí, DACS 2017.

Dalí / Duchamp
Royal Academy of Arts (Galerías 1,2 y Weston Rooms), Londres.
Del 7 de octubre de 2017 al 3 de enero de 2018

Más información: https://www.royalacademy.org.uk/exhibition/dali-duchamp

Os recomendamos ver el documental Revelando a Dalí’, de Carlos del Amor y el vídeo oficial de la Royal Academy of Arts, Marcel Duchamp y Dalí en 60 segundos’.

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