‘O pronunciamento’, muestra colectiva en la galería Vilaseco de A Coruña

O Pronunciamento / Galería Vilaseco
O Pronunciamento / Galería Vilaseco

El 13 de diciembre de 1857, a las 11 de la mañana, un grupo de mujeres de la Fábrica de Tabacos de A Palloza (A Coruña) inició una levantamiento. Ante la incorporación de máquinas de liar y la amenaza que estas suponían para sus empleos, las trabajadoras se revelaron contra sus jefes, tiraron maquinaria al mar y se subieron a los tejados de la fábrica. Desde allí lanzaron piedras y tejas a las tropas de de infantería y caballería enviadas  para acabar con la revuelta. No lograron su objetivo, las máquinas de liar fueron impuestas, pero fue la primera huelga de mujeres documentada en Galicia.

Ángel Calvo Ulloa (Lalín, 1984), comisario de O pronunciamento, toma esta noticia como punto de partida. Insurrecciones, el proyecto expositivo y editorial que Georges Didi-Huberman realizó a partir de la estetización de estos movimientos, es uno de sus referentes previos. En O pronunciamento seis artistas gallegos orbitan alrededor del gesto y su significado. Cuatro de ellos con una trayectoria ya consolidada, dos emergentes, pero todos ellos a la altura de una exposición que no cae en lo obvio. Calvo Ulloa nos da las claves para un discurso al que debemos aproximarnos para acabar de construirlo. Un discurso que requiere de nuestro tiempo y, además, lo reivindica. 

Carme Nogueira / A TRIBUNA, 2020

O Pronunciamento no es una aproximación literal a esta insurrección en la plaza coruñesa, sino una reflexión sobre los gestos que acompañaron a esta revolución, y a todas. Sobre los cuerpos en movimiento, el impulso que los precede, los puntos de apoyo, el aire que desplazan al alzarse, y el vacío y la huella que dejan tras de sí. Alzamientos colectivos y privados, exitosos o no, pero siempre creadores de un legado.

En estos tiempos de gestos prohibidos, los seis artistas emulan levantamientos, dejan trazos. Unos se apropian del suelo que los sostienen, llenan el vacío y lo convierten en escultura sólida. Otros, subrayan el hueco: el que dejan los actos pasados, el tiempo agotado, los cuerpos ausentes.

Carme Nogueira (Vigo, 1970) parte de la La Tribuna, novela de Emilia Pardo Bazán en la que se narran las duras condiciones de las trabajadoras en la fábrica de tabaco. Utiliza la imagen publicitaria popularizada en aquellos años, y visible en las cajas de Farias diseñadas en A Palloza: una mujer fumando. Traslada la imagen de esta silueta a un tablón de madera, y lo convierte en tribuna, elemento arquitectónico en el que pronunciarse. El juego dialéctico es doble porque Tribuna es, además, el nombre de la protagonista de la novela. 

Nogueira crea un escalón al que poder subir. La posibilidad de un gesto, el punto de partida para una revolución. Dos láminas sobre la tarima nos ponen en contexto. En una, un dibujo de la Plaza de la Palloza, creado a partir de una imagen antigua. En la otra, la silueta de la mujer del anuncio se superpone al plano de la plaza actual, los entramados son similares y las dos representaciones se convierten en una. En su trayectoria artística Nogueira reflexiona sobre los espacios públicos y privados, en sus distintos usos en relación con la identidad de género. La historia de la plaza, la fábrica y sus trabajadoras, se solapan para escribir un capítulo de nuestra historia.

Escribió Judit Batler en el catálogo de Insurrecciones, que, incluso cuando las revueltas son aplacadas, tienen el poder de articular ideales, de activar revueltas futuras (1). Al igual que el suelo de madera de la obra de Nogueira, esta protesta fue el escalón para muchas otras.

Jorge Varela / La Tribuna Prueba II, 2020

La relación entre el relato literario y la escultura es una de las claves en la trayectoria de Jorge Varela (Allariz, 1971). Así, parte también de la novela de Pardo Bazán para vincularla con el proyecto de tribuna para Lenin, diseñado por El Lissitzky. Relaciona el personaje literario con esta pieza arquitectonica homónima que nunca se llegó a realizar. Varela fracciona el proyecto del arquitecto ruso, desaparecen la levedad del planteamiento inicial para desplegarse en una sucesión de volúmenes geométricos de granito negro, sólidos y contundentes, como si quisieran reafirmar su presencia, pronunciarse. Se reducen al gesto mínimo, esencial, para convertirse en monumento. 

Calvo Ulloa señala también la relación con el pronun, concepto creado por El Lissitzky para definir la afirmación de lo nuevo. Cada levantamiento es el intento de traer un nuevo orden que se revele contra el anterior, pero, volviendo a Butler, “es especialmente en momentos en que la gente se une para crear algo nuevo, para hacer la revolución, cuando el pasado surge de forma inesperada” (2) .En la página siguiente, afirma, “si cada revuelta específica es una repetición, una cita, entonces lo que sucede está sucediendo durante algún tiempo, vuelve a suceder en el presente, un recuerdo reencarnado en los acontecimientos episódicos, acumulativos y parcialmente imprevisibles”.(3)

Esta pieza se engloba en un proyecto más amplio del artista de Allariz, Variaciones sobre la piedra fría. Aísla determinados objetos geométricos en piezas que nunca son la definitiva: sobre un trozo de barro, con la ayuda de un cúter, intenta reproducir el cubo de Giacometti hasta 96 veces, sin lograr el resultado deseado ninguna de ellas. Decía Chus Martínez sobre Jorge Varela que este “es un artista de ensayo, más que resultados, sin ninguna urgencia por visibilizar el resultado final”.(4) Importa más el encuentro, la repetición, la dilatación temporal. Las esculturas de Varela son un eco del pasado proyectado hacia el futuro. 

RODRÍGUEZ-MÉNDEZ / Región de Validez, 2007-2017

El resultado final tampoco es el objetivo en la obra de RODRÍGUEZ-MÉNDEZ (Pontevedra, 1968). Sus piezas siempre fuerzan los límites de la escultura. “El tiempo, el proceso, la indefinición, la pérdida” (5),  para él siempre han estado implícitos en esta práctica artística. Para la exposición Situación celebrada en el CGAC en 2008 RODRÍGUEZ-MÉNDEZ encajó una escultura de turba sobre una estructura flexible de 30 metros en en el Doble Espacio del centro. Debido a su longitud, mucho mayor a las dimensiones de esta sala, la escultura fue introducide con gran dificultad, dejando marcas en paredes y techo. A la pregunta de Manuel Segade en el catálogo de esta exposición de si sus escultóricas pueden ser consideradas acciones a gran escala con resultados escultóricos, RODRÍGUEZ-MÉNDEZ señalaba la relación entre gesto y escultura en su obra, “nada más que un hecho, una acción y a su influencia. Por eso las huellas serán visibles en el Doble Espacio” (6). Volvemos a la importancia del gesto, a su rastro.

En Región de validez, su pieza  en esta exposición, el gesto es mucho más sutil: su nombre escrito en sobres, en paquetes nunca abiertos. Durante cada mes, de 2007 a 2017, la madre del artista, sastra de profesión, tomaba las medidas a su padre y confeccionaba una camisa y un pantalón. Lo introducía en un sobre, escribía el nombre de su hijo, y se lo enviaba. Las tallas irían menguando al mismo ritmo que el cuerpo de su padre, ya enfermo; la vestimenta, confeccionada con más dificultad que la del mes anterior; el nombre en el sobre cada vez con trazo más tembloroso. Son las huellas de los que no existen. Cada gesto, aunque desdibujado u oculto, los pronuncia, a ellos, y a los que aún estamos. Y al pronunciarmos, el gesto nos protege y reafirma nuestra existencia. 

Mar Ramón / “46 registros de espacios inertes”, 2020

Mar Ramón también nos habla de los gestos que nos protegen, de los lugares que ofrecen refugio. Con sus manos aprisiona un trozo de arcilla contra cada una de las esquinas de la casa en las que ha pasado el confinamiento. Nos señala Ramón la obra de Bachelard, La poética del espacio. La casa como refugio, como nuestro rincón del mundo. Se repliega sobre si misma para protegernos: la puerta, la habitación, la cama, las esquinas, el abrazo de nuestro propio cuerpo.

Las esquinas, lugares en los que nunca sucede nada, hueco convertido en sólido, escultura arquitectónica y orgánica, moldeada por los ángulos rectos de paredes y suelos y por las yemas de sus dedos. La resistencia de la arquitectura, de la cerámica, frente a la fragilidad de nuestro propio cuerpo. 

Esa esquina, ahora sólida, deja de ser refugio al exhibirse en una galería. Descontextualizada, sin la protección de los muros donde nacieron, se ha convertido en obra de arte. Nos lo recuerda con las cifras doradas que numeran a cada una de las piezas, reminiscencia del oro de las joyas, de los pantocrator, de la creencia de que dios nos creó a partir del barro. De barro estaban hechas también las tejas que las trabajadoras tiraron desde los tejados de la fábrica de tabaco. No era más que otra manera de protegerse. 

Carla Souto / Obstetra: que cuida I, 2017

Carla Souto (A Coruña, 1994) también rellena vacíos, pero con su propio cuerpo. En la serie Obstreta: que cuida, se camufla en el paisaje,  se ajusta a sus accidentes como un feto lo hace al útero, estableciendo así un diálogo entre cuerpo y entorno, una simbiosis entre dos realidades. Quizás también seamos paisaje.

Varias esculturas, en arcilla y escayola, nos vuelven a llevar a la dicotomía de lleno y vacío. Formas amorfas y orgánicas, sugerentes pero indefinidas: no sabemos si son cuerpo, o su ausencia. Representan un gesto. Souto abraza al barro al igual que abraza a la naturaleza. Pero mientras ella se adapta a la naturaleza, esta vez es el barro el que cede ante la presión de su cuerpo.

En la sala, las piezas se esparcen por el suelo, como si también quiseran fundirse con este. No hay una peana que las aisle, y con esto la artista coruñesa cuestiona todavía más los límites: entre obra y visitante, naturaleza y cuerpo, lo público y lo privado. 

Varias xilografías de Diego Santomé cierran el discurso. En ellas representa nubes. La xilografía es una técnica costosa, requiere tiempo y una laboriosidad manual muy reñida con el sistema en el que estamos inmersos. Que el objeto de representación sean nubes no hace más que reivindicar el derecho a ese esfuerzo, la paradoja de dedicar horas de trabajo a representar un elemento efímero. Explicaba en una entrevista a Juan Canela (7), con motivo de su exposición del CGAC, Peza de esquinas e outros espazos en conflito su intento de distanciarse de las prisas del sistema consumista. Ante su obra, el espectador necesita adaptarse a este nuevo ritmo, no sólo para comprender su trabajo,” sino para relacionarse con el mundo, es decir, dedicar tiempo a profundizar, estudiar y construir un pensamiento crítico, no anestesiado del sistema.”

Diego Santomé / Sin título

Escribió Agar Ledo que las piezas de Diego Santomé son “procesos de desocultación que emergen como fracaso de las utopías sociales, cuya huella recupera el artista para reflexionar sobre la posibilidad de reconstruirlas” (8). Ralentizar los procesos, las miradas, los pensamientos. Quizás hayamos fracasado pero el arte y sus espectadores pueden forzar, con sus gestos, una nueva revolución.

O Pronunciamento forma parte del ciclo CONVIDADOS en el que la galería Vilaseco invita a diferentes comisarios para desarrollar una exposición e insertarla en su programación anual, se inauguró el pasado 17 de septiembre y se puede visitar hasta el 13 de noviembre de 2020. La galería coruñesa da total libertad a los comisarios a la hora de desarrollar el discurso, lo que no siempre es fácil, sobre todo tratándose de una galería privada. Pero es que, además, como el propio comisario indica (9), este ciclo está desarrollando una labor indispensable en estos momentos tan complicados para las actividades culturales. La galería Vilaseco, junto a otras galerías privadas y organizaciones sin ánimo de lucro, está desarrollando un papel que quizás la administración pública no ha sabido llevar a cabo. 

Fotografías cedidas por Galería Vilaseco / fotógrafos: Pablo Mella y Susana Sanromán


1. Judit Butler, Revuelta. Dentro de Insurecciones de Didi Huberman. Museo Nacional d’Art de Catalunya, 2017. Pág. 26
2. Judit Butler, Revuelta. Dentro de Insurecciones de Didi Huberman. Museo Nacional d’Art de Catalunya, 2017. Pág. 30
3. Judit Butler, Revuelta. Dentro de Insurecciones de Didi Huberman. Museo Nacional d’Art de Catalunya, 2017. Pág. 31

4. https://www.youtube.com/watch?v=G8LQcOAQTiw&t=854s
5. Manuel Segade, Carlos Rodrígez Mendez: Situación, CGAC, 2008. Pág. 6
6. Manuel Segade, Carlos Rodrígez Mendez: Situación, CGAC, 2008. Pág. 8
7. https://juancanela.com/writing/filter/castellano/A-proposito-de-vivir-en-las-esquinas-una-conversacion-con-Diego

8. Agar Ledo. Folleto para la exposición. Diego Santome. Peza de esquina e outros espazos en conflicto
9. Entrevista a Ángel Calvo Ulloa en PAC

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