Pela del Álamo, un artista hecho a si mismo

Tuvimos la oportunidad de charlar con del Pela del Álamo antes de su viaje a Escocia para Iberodocs. Su documental, un recorrido muy personal por la carretera Nacional VI, ha sido seleccionado en más de una veintena de festivales internacionales y ha recibido numerosos premios.

Como no nos cansamos de proclamar en Brit Es Iberodocs está a punto de desembarcar en Glasgow con una jugosa y muy ecléctica selección documentales; resultaría difícil destacar un sólo título del programa. El público que se acerque al Center for Contemporary Arts podrá disfrutar también de una sección ya conocida por nuestros atentos lectores: Focus on Galicia, concretamente hoy sábado 23 de mayo a las 5:30pm, en una sesión compuesta por el cortometraje Spaces of Time #1 Vigo de David Hernández y el largo N-VI (o N-VI-Vanishing Roadsides, como se ha traducido al inglés) de Pela del Álamo. Será la premier en Reino Unido de ambos trabajos, cortesía de Iberodocs.

Tuvimos la oportunidad de charlar con del Álamo antes de su viaje a Escocia. Su documental, un recorrido muy personal por la carretera Nacional VI, ha sido seleccionado en más de una veintena de festivales internacionales y ha recibido numerosos premios. La Nacional VI fue, durante años, al principal vía de comunicación que unía Galicia con Madrid y quedó prácticamente fuera de uso con la construcción de la autovía A6. Resultaría demasiado simple definir N-VI como una película sobre una carretera, ya que su propuesta narrativa va mucho más allá: el recorrido propone una reflexión sobre los lugares y el tiempo, las personas y la supervivencia.

El cine de no-ficción es una representación de la realidad, implica que el cineasta dialogue cara a cara con el entorno que decide filmar y por lo tanto consigo mismo y con su vida.

Le preguntamos al director qué le diría al público de Glasgow para animarlos a asistir a la proyección de N-VI y se lo toma con humor: “Pues que si tienen interés en el retrato de una carretera abandonada a través de las personas que aún habitan sus márgenes, esta es su película” (risas) “¿Habrá gente con tal interés?” 

¿De dónde surge la idea de explorar la vieja Nacional VI?
Mi familia y yo habíamos viajado toda la vida por esa carretera, que fue una de las más importantes del país, hasta que una autopista la sustituyó. Un día, localizando para un anuncio de coches, desde el alto de una montaña, vi que la antigua carretera seguía allí, invadida por la vegetación. Entonces sentí la necesidad de explorarla, era un lugar existencial para mí, un lugar vinculado a mi familia y a mi persona que habíamos dejado atrás sin ser muy conscientes. Quise adentrarme en ese lugar para indagar en mí mismo y en mi familia. Finalmente la película no mira hacia dentro sino hacia fuera, pero es lo que tiene el cine documental, sabes como empiezas pero no como terminas.

Fotos © Diplodocus Producións

¿Y de dónde procede ese interés por el cine documental?
De pequeño quería ser explorador y esto se le parece un poco. El cine de no-ficción es una representación de la realidad, implica que el cineasta dialogue cara a cara con el entorno que decide filmar y por lo tanto consigo mismo y con su vida. Eso es lo que me interesa del cine documental. Para mí es un proceso de autoconocimiento como lo pueden ser el yoga o la pesca de la trucha. En cualquier caso, el mío es un acercamiento al cine un tanto maquiavélico, es solo un medio. Aunque no me dedique a ello ni tenga trabajos publicados, la fotografía o la escritura me sirven igualmente para alcanzar ese aprendizaje vital.

En tu opinión, ¿qué parte del creador nace y cuál se hace?
Hay personas que tienen la necesidad de expresarse a través de la creación y hay otras que no. Igual que otras necesitan correr cuatro kilómetros al día para sentirse bien y otras no. Y esa necesidad no es necesariamente innata. Los procesos emocionales de cada cual pueden derivar en una necesidad de crear en personas que de entrada no tenían una vocación artística. Eso sí, una vez que uno toma la decisión de crear debe ser disciplinado y trabajar duro, tener la capacidad de autocuestionarse y perseverar, perseverar hasta el final. Un artista se hace a sí mismo.

Y a la hora de enfrentarte a un dilema creativo, ¿de qué fuentes bebes? ¿cine, arte, literatura, experiencias personales…?
Creo que como cualquiera, de la vida misma: del día a día, de todo lo que entra por mis ojos, de mis experiencias y emociones, de la gente que me rodea, de lo que aprendí de mi padre, del amor y del miedo… El amor es fundamental en la vida. Me inspira leer, la lectura alimenta como nada y hace que tu mente se expanda. La música me emociona. Pero lo más importante es vivir, a uno le tienen que pasar cosas para canalizarlas en su trabajo creativo.

Volviendo a N-VI, el proceso de grabación y montaje de la película fue largo, ¿llegaste a pensar en tirar la toalla?
Llegué a desesperar pero nunca pensé en tirar la toalla. Dentro de que somos afortunados por poder dedicarnos a este trabajo, el cine documental es especialmente duro en ese sentido. Son procesos muy, muy largos en los que no siempre se ve la luz al final del túnel. Las dudas y las inseguridades permanentes pueden desgastarte muchísimo, pero ahí está el aprendizaje del que hablaba antes. Lo que no te mata te hace más fuerte. Y seamos honestos, duro es estar tres meses embarcado lejos de tu familia.

Después de todo lo que implicó llegar a la copia final de N-VI ¿cómo viviste el estreno durante el Festival de Cine de Málaga?
Fue agridulce. Málaga es un festival muy mediático en el que el cine se cuida muy poco. Le sacamos todo el partido que pudimos y trajo cosas buenas. Mirito Torreiro hace una labor encomiable programando cine underground en un festival mainstream como ese.

N-VI fue estrenada en un festival, seleccionada en muchos otros y, dentro de unas horas, viajará a Glasgow de la mano de Iberodocs. El propio Pela del Álamo dirige otro festival, esta vez de cortometrajes, Curtocircuíto International Short Film Festival.

Fotos © Diplodocus Producións

Como director y también como invitado, ¿qué rol crees que representan los festivales de cine hoy en día?
Por desgracia, el circuito de festivales es imprescindible para que el cine menos convencional tenga recorrido. Las salas comerciales están parapetadas con cine hecho en serie (salvo excepciones). Un festival tiene que tener una línea editorial bien definida, sin eso no tiene identidad. Yo considero que un festival tiene el deber ético de abrir nuevos caminos y explorar. Tenemos que traer al público las propuestas que no tienen cabida esos circuitos comerciales y ser punto de encuentro entre artistas y público, eso es esencial.

Del Álamo tiene una larga trayectoria a sus espaldas vinculada al sector audiovisual y ésta lo ha llevado por distintos departamentos, tanto técnicos como creativos. “Según yo entiendo la vida y por lo tanto la profesión, es esencial conocer las estructuras que hacen viable el trabajo creativo. Además de creador, soy un profesional del sector audiovisual”.

En Galicia existe una generación de cineastas sin precedentes, un grupo heterogéneo pero con elementos comunes muy importantes: la asunción de lenguajes propios, la predominancia del cine de no-ficción, la idea de un cine artístico no mercantilista…


En 2005 funda Diplodocus Produccións, ¿el mundo se ve distinto a través de los ojos del productor?
Llevo quince años viviendo de esto y para eso hay que aplicar cierto pragmatismo y estar dispuesto a cosas. Hay varias razones que me hacen ser muy escéptico con el sector audiovisual, pero por suerte en los últimos tiempos estoy más dedicado a la gestión cultural como director y programador de Curtocircuíto International Short Film Festival, un trabajo maravilloso.

Tu documental se ha encuadrado dentro de la corriente del Novo Cinema Galego, ¿qué significa la etiqueta en tu opinión?
Es una etiqueta de venta, como todas las etiquetas. Es funcional y coherente con la realidad que aglutina. En Galicia existe una generación de cineastas sin precedentes, un grupo heterogéneo pero con elementos comunes muy importantes: la asunción de lenguajes propios, la predominancia del cine de no-ficción, la idea de un cine artístico no mercantilista… Proyectos arriesgados tanto en su concepción formal como en su producción. A posteriori se han detectado ciertas cuestiones comunes como el interés por el paisaje, etc. Algunas de las películas del Novo Cinema Galego han tenido éxito en festivales como Cannes, Locarno, Rotterdam, Mar del Plata, Bafici, etc.

Pues con todo lo dicho, sólo nos queda animar al público de Glasgow a embarcarse en un viaje por la N-VI que tendrá a Pela del Álamo como guía de excepción: en Brit Es estamos seguros de que el viaje no les decepcionará. Y también les invitamos a que compartan sus impresiones con el director en el pub local “si les gusta o desagrada algún aspecto de la película, yo estaré allí encantado de charlar después de la proyección en un pub escocés. Me gustan esos lugares, son muy acogedores”.

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