A Costa da Morte en Edimburgo

A Costa da Morte llegó a Edimburgo el 25 de julio, el día de Galicia; lo hizo de la mano de Iberodocs, el festival de cine documental iberoamericano en Escocia y gracias al empeño de uno de sus directores, el gallego Xosé Ramón Rivas.

Pasé la semana pasada en las Highlands. Nuestra primera parada fue Mull; la isla, inhóspita incluso en pleno agosto, sólo tiene carreteras de sentido único. El viaje se convierte así en un lento peregrinar en el que debemos parar cada poco tiempo para ceder el paso; cada vez que lo hacemos saludamos al conductor con el que nos cruzamos, recordando antiguas costumbres en las que la conversación con los otros caminantes era parte del trayecto. Ese saludo es la señal de que la vida aquí fluye lentamente, de que se ha detenido en un momento al que jamás perteneceremos.

Imágenes fijas de un mar embravecido, un monte que deja de existir en medio de la niebla. Y en el centro de estas escenas sin fin, pequeñas figuras que se mueven acostumbradas a habitar el abismo. Mariscadoras, percebeiros, mariñeiros.

Lo sublime permanece a las Highlands a pesar de los turistas. La escala nos sobrepasa, la inmensidad nos convierte en pequeñas hormiguitas que se mueven de un lado a otro sin demasiado sentido. Y yo, en el coche, como parte ridícula de este puzzle infinito, no pude evitar acordarme de mi origen, ese pequeño punto al noroeste de la península ibérica, minúsculo en los mapas del mundo, pero portador de la eternidad que también habita en las tierras altas.

Mariscadoras

En A Costa da Morte el mar nos hace conscientes de nuestra levedad; un barco navegando en esta parte del Atlántico nos convierte en marionetas a merced de las olas; quizás nada dependa de nosotros. Lois Patiño supo representarlo en «A Costa da Morte». Imágenes fijas de un mar embravecido, un monte que deja de existir en medio de la niebla. Y en el centro de estas escenas sin fin, pequeñas figuras que se mueven acostumbradas a habitar el abismo. Mariscadoras, percebeiros, mariñeiros. Héroes conscientes de la insignificancia humana. Pero su pequeño tamaño contrasta con la fuerza de sus voces. Patiño nos hace partícipes de estos sonidos, nos acerca sus susurros, sus suspiros, sus conversaciones; lo cotidiano sigue existiendo y es siempre lo mismo, repitiéndose como un eco infinito a través de los siglos.

El documental de Patiño fue proyectado en la Filmhouse para mostrar esa parte del Atlántico que tanto echamos de menos. La sala se llenó de gallegos y escoceses; quizás tenemos más en común de lo que hubiéramos imaginado.

Trailer del documental COSTA DA MORTE proyectado por IBERODOCS el pasado 25 de julio (Día da patria Galega). (Dirigido por Lois Patiño, Zeitun Films 2013)

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http://www.iberodocs.co.uk/

http://www.loispatino.com/

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