MAITE JÁUREGUI, O ADELA EN LA CORTE DEL REY ARTURO

© Elena Molina

Autoritarismo, opresión, tradición, tiranía, fanatismo religioso, represión de la mujer, oscuridad, intolerancia, dolor, envidia, silencio….A pesar de haber sido escrita en los albores de la guerra civil, unos pocos meses antes de la muerte de su autor, ‘La casa de Bernarda Alba’, sin duda, resultó premonitoria de la situación que vivió España los siguientes 40 años. Y en cierta medida, algunos de esos estigmas siguen siendo reflejo de la actualidad.

La Spanish Theatre Company representa ahora la obra con éxito, y con el letrero de «no hay entradas”, en su sede del Cervantes Theatre en Londres. La dirige Jorge de Juan, fundador de la compañía.

En la memoria queda la mítica versión que Nuria Espert dirigiera en esta misma ciudad en 1986, con las británicas Glenda Jackson y Joan Plowright en los papeles de Bernarda y Poncia, respectivamente.

En esta ocasión, un amplio elenco de actrices alternan las funciones en castellano y en inglés, siguiendo la costumbre de la compañía con sus estrenos, siendo ésta la primera vez que se realiza con esta obra en el Reino Unido. Hemos hablado con Maite Jáuregui, que interpreta el papel de Adela, momentos antes de entrar en escena.

Maite Jáureguí (Adela) y Lucía Espín (Martirio) en el escenario © Elena Molina

Se da el caso en que grandes actrices de la escena española han interpretado a lo largo de su carrera diferentes personajes de ‘La casa de Bernarda Alba’ según avanzaba su edad. ¿Qué le aporta a una actriz interpretar un clásico como éste?

Para mí, poder interpretar a Adela cada noche es una suerte enorme, al igual que lo sería poder interpretar, ojalá, algún día a La Poncia o a Bernarda y más adelante a María Josefa. Es un texto muy rico, lleno de fuerza, de pasión, de poesía, de emoción y de belleza. Federico García Lorca era también músico y eso se nota en cómo escribe. Su texto es como una melodía, que hay que decirla bien para que suene como imagino que a él le hubiera gustado. Yo cada noche, antes de salir al escenario, le doy las gracias por haber escrito este maravilloso texto que me hace sentir e imaginar tantísimas cosas. Además, me da la oportunidad de adentrarme en ese universo tan real y oscuro, lleno de sufrimiento y opresión, de aquella España que vivieron nuestros abuelos, incluso nuestros padres. Un mundo que no es en absoluto lejano, del que me habla mi madre, y que por desgracia para muchas personas, sigue siendo hoy en día una realidad.

Después de las funciones nos vienen a veces personas, sobre todo mujeres, muy emocionadas contándonos que ellas vivieron historias similares. La opresión hacia las mujeres, incluso por otras mujeres, como es el caso de Bernarda, en formas varias, sigue estando muy presente hoy en día y por eso esta historia hay que seguir contándola.Y como actriz es un honor –además de una responsabilidad- poder contarla.

Tu personaje de Adela es, desde la rebeldía y la esperanza (ese simbólico vestido verde), junto con el de la abuela María Josefa, desde la locura, los únicos que irradian luz entre tanta oscuridad y son capaces de enfrentarse directamente a la autoridad de la protagonista. No debe ser fácil plantarle cara a Bernarda Alba.

No es fácil porque Bernarda tiene todo el poder en esa casa y porque además nuestras Bernardas (Amparo Climent en español y Mary Conlon en inglés) imponen mucho sobre el escenario. Pero cuando tienes tanto fuego dentro como el que tiene Adela, tanto amor, tanta necesidad de libertad, de volar y de escapar del “horror de estos techos”… te quema y te quema, hasta que ya no puedes más, y no hay nada ni nadie que te pueda parar. Hasta el punto de elegir la muerte antes que continuar viviendo en esa cárcel. Además, es muy curioso que así como Bernarda pega a Martirio y a Angustias, a Adela, que es la pequeña, nunca le levanta la mano.

© Noela Roibás

A mi parecer Bernarda es una “bully” y como hacen los “bullies” ataca a las más débiles, pero no se atreve con la que tiene una personalidad más fuerte y que se enfrenta a ella.

Por las características que tiene el teatro Cervantes, una sala de unas 90 localidades que prácticamente rodean el escenario, la cercanía del público debe de influir mucho en el intérprete a la hora de actuar. Sobre todo en una obra como ésta, con sentimientos tan intensos. Cuéntanos cómo es esa experiencia.

Es maravilloso. Me encanta trabajar con el público tan cerca de nosotras. Les sientes respirar y sabes enseguida si está funcionando o no. Les escuchas si se mueven en sus asientos. Es un feedback inmediato y continuo que te mantiene alerta. Hay un momento, hacia el final de la obra (no spoilers), en que Adela se enfrenta a su madre con un gesto, una maravillosa y original idea de nuestro director Jorge de Juan que no desvelaré, que hace que el público respire hacia dentro del susto y es una sensación bestial. Muchas personas que han venido a verla me han comentado precisamente lo especial que es estar en un espacio de estas dimensiones, porque les mete de lleno en este universo durante las dos horas que dura la obra. Entienden y viven la agonía y la claustrofobia por la que están pasando estos personajes.

En tu caso, eres una de las actrices que interpreta su papel en los dos idiomas, el castellano y el inglés. ¿Cambia mucho la forma de interpretar un mismo papel de un idioma a otro? ¿Le da otro sentido a la obra?

Es una experiencia que le recomiendo a cualquier actor o actriz que hable dos idiomas. Es definitivamente distinto, sí. En la vida, la manera en la que sentimos y nos expresamos en distintos idiomas es diferente y sobre las tablas pasa exactamente lo mismo. Las conexiones emocionales que tienes con tu lengua materna no las tienes con ningún otro idioma y eso se nota sobre todo cuando estás hablando de temas tan profundos como los que se tratan en esta obra: el amor, la muerte, los celos, la familia… las palabras no te afectan de la misma manera. A mi el texto en español me llega hasta las entrañas (también es el original escrito por Lorca y por buenísima que sea la traducción -que lo es- nunca podrá ser Lorca). Yo soy bilingüe pero mis padres son españoles y en mi vida, cuando me enfado, cuando amo, cuando siento tristeza, me sale naturalmente hacerlo en español. A mi madre hay cosas que le salen en vasco porque de pequeña solo hablaba euskera. Nos pasa a todos. Pero no me gusta ni más ni menos que hacerlo en inglés. Es sencillamente diferente.

Los ingleses trabajan de una manera muy rigurosa el texto, para ellos todo parte de ahí, de la palabra, y de la palabra bien dicha y bien entendida, y es un placer compartir escenario con mis compañeras inglesas y escuchar cómo recitan el texto.

© Noela Roibás

Trabajar a un mismo personaje en dos idiomas es una experiencia única y muy enriquecedora y además es imposible caer en el aburrimiento, por muchas funciones que hagas, cuando cada tres días cambias, no solo de idioma sino de compañeras. Te mantiene muy alerta y muy entretenida. Mi relación con Martirio, por ejemplo, o con Bernarda cambia, porque las personas que tengo delante de mí cambian. Mi trabajo como actriz es el de escuchar, y reaccionar, a quien tengo delante y si esa persona cambia, lo que percibo y cómo reacciono, será también diferente.

Tienes una formación como actriz desde hace años en el Reino Unido y ya has trabajado en diferentes proyectos. En concreto, ahora has participado en la segunda temporada de la serie británica ‘Flowers’ de Channel 4. ¿Cómo está siendo la experiencia de abrirse camino en otro país?¿cuáles son las dificultades que te encuentras?

Abrirse camino como actriz o artista no es en general fácil, vivas donde vivas. Por un lado, es aún más complicado si no estás en tu tierra porque competir contra alguien nativo, por muy bien que hables el idioma y por mucho que trabajes el acento, es casi imposible. Siempre estás en el saco de los ‘extranjeros’ o los ‘non-British’, pero eso no tiene por qué ser algo malo, puede en muchos casos ir a tu favor, ya que tienes algo que ellos no tienen, eres diferente y eso en muchos casos es lo que se busca en cine, televisión o teatro.

Yo trabajo haciendo locuciones sin parar y la razón por la que me sale tanto trabajo es porque nadie sabe colocar mi acento en ningún punto de la geografía, no saben nunca de dónde soy, y eso, estos días se busca mucho, por ejemplo, para las voces de anuncios de productos que se van a vender por todo el mundo.

Cada uno tiene que encontrar las cualidades que le distinguen de los demás y tirar por ahí. Trabajar en Flowers’ ha sido una experiencia increíble; el director Will Sharpe es además el escritor de la serie y también actúa en ella, y es uno de los artistas con más talento y a la vez más humildes que he conocido. Además, ha sido un privilegio poder trabajar con grandes actores de este país como Olivia Coleman y Julian Barratt. Nos lo hemos pasado genial rodando y me muero por ver el resultado final.

Maite Jáuregui (Adela) y Mary Conlon (Bernarda) © Elena Molina

Sabemos que tienes un proyecto entre manos que ya estás poniendo en pie con Pau Arán, bailarín español de la compañía de Pina Bausch. Cuéntanos algo más sobre ello. Cómo surgió la idea, quién va a participar y cuáles son las expectativas.

Estamos preparando un One Woman Show, o pieza unipersonal, desde hace más de un año y esperamos terminarlo en enero. Yo llevaba años pensando en montar un espectáculo unipersonal, y de vez en cuando me rondaba la cabeza, pero no terminaba de arrancarlo. En 2016 trabajé como asistente de un proyecto en el que Pau participó algunos días. Ahí nos conocimos, conectamos a nivel personal enseguida y al verle dirigir supe que el proyecto tenía que hacerlo con él. Le pregunté, pensando que seguramente me diría que no porque en aquella época estaba muy liado con la compañía, pero para mi sorpresa me dijo que sí. Pedí entonces dinero al Arts Council England que nos financió la creación del proyecto y a lo largo de estos últimos 15 meses hemos estado viajando y encontrándonos en distintas ciudades para montarlo. Ha sido un proceso de cocción lenta que hemos ido creando entre los dos con mucho mimo y la verdad es que es algo que he disfrutado como nunca en mi vida.

Al equipo se han unido Javier Pastor para ayudarnos con la dramaturgia, la escenógrafa Ana Inés Jabares Pita (ganadora del prestigioso Linbury Prize 2013), Tom Sochas, que nos está componiendo la música original y Joana Serra, que nos ha hecho el diseño de luces. La pieza se llama ‘UNA’ y cuenta la historia de una escritora que está pasando por una situación complicada en su vida a la que no quiere enfrentarse; se coloca una venda en los ojos y se sumerge en sus libros y sus sueños para huir de la realidad. Hablamos principalmente sobre la negación, sobre el daño que nos puede hacer no enfrentarnos a nuestros problemas, ya que en definitiva, por mucho que queramos, es imposible huir de ellos. Para que el dolor desaparezca o se transforme hay que mirarlo cara a cara y aceptarlo. Hay que atravesarlo. La historia viaja entre la realidad y la imaginación de la protagonista. Hay elementos de teatro físico y danza, sobre todo en las escenas más oníricas de la pieza. De momento, está escrito en español. Lo queremos traducir al inglés en estas próximas semanas para poder hacerlo tanto en países de habla española como de habla inglesa. Lo estrenaremos en 2018 y tenemos ya muchas ganas de enseñárselo a la gente.

No nos cabe duda del futuro prometedor de esta joven actriz. Valentía no le falta. Qué podemos esperar de alguien capaz de enfrentarse a la mismísima Bernarda Alba.

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‘La casa de Bernarda Alba’ de Federico García Lorca se representa en el Cervantes Theatre de Londres hasta el 9 de diciembre de 2017, combinando funciones en español e inglés.

Nota: Debido a la gran acogida que ha tenido la obra, la compañía ha programado tres nuevas semanas para 2018: Desde el 12 de febrero al 3 de marzo. Tickets clic aquí. 

Nueva ronda de sesiones: Del 12 de febrero al 3 de marzo 2018

Más información: www.cervantestheatre.com

Fotografías: Retratos de Maite Jáuregui © Noela Roibás / Fotos de la función © Elena Molina.

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