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David Rodríguez Caballero, el escultor de los pliegues, las luces y las curvas

by Carolina Núñez Roca

David Rodríguez Caballero es uno de los mayores representantes de la escultura contemporánea española. Desde 2011 vive a caballo entre Madrid y Nueva York y su obra ha sido expuesta en numerosas galerías, museos e instituciones públicas de todo el mundo. Actualmente le representa en Manhattan la prestigiosa galería Marlborough, donde este mismo mes se mostraban algunas de sus últimas esculturas, en la exposición individual Alchemy in Motion’.

Desde enero de 2015 podemos visitar en Londres su primera exposición individual en la capital británica, en la galería We Collect Club justo en frente al parlamento británico y el Big Ben. La muestra, que lleva por título ‘David Rodríguez Caballero: Sculptures and Drawings’ está compuesta por quince obras en aluminio, latón y cobre de diferentes formatos y una selección de dibujos en papel que no habían sido expuestos hasta ahora.

Joyas de gigante

Al ver las piezas de Rodríguez Caballero colgadas de las paredes pensé en la Bauhaus y en como es posible romper las barreras entre arte, artesanía y diseño y lo complicado que es hacerlo partiendo desde el minimalismo. Visualicé las esculturas como joyas y aún ahora al verlas pienso en ello, y me viene a la cabeza una colección que me tiene enamorad de Catalina D’Anglade en la que se inspiran en la escuela alemana… Pero eso es otra historia. Esto son joyas de gigante. Esculturas.

Aunque esta conexión inmediata con la orfebrería no es casual, y es que David Rodríguez Caballero mantiene una estrecha relación con ella. De hecho, en 2009 participó en la exposición ‘Joyas el Arte Moderno’ en el EMAT – Espai Metropolità d’Art de Torrent, una muestra en la que su trabajo se presentaba en diálogo con el de Picasso, Chillida y Antonhy Caro entre otros, y donde se podían ver creaciones de orfebrería del artista navarro.

En su página web encontramos también una deliciosa selección de piezas diseñadas por él. Nos cuenta como incluso la joya está presente durante su proceso creativo, cuando realiza pequeñas maquetas a escala:

La joya ha sido para mi siempre, aunque se trabaje en metales preciosos, una especie de banco de datos de pruebas, diferente al boceto en dibujo. Pruebo a escala pequeña, que no hace falta tanta precisión como en una escultura.»

Esculturas para llevar como las que ha hecho en colaboración con el taller de Pacheco o las medallas que ha realizado  para la Copa del Mundo de baloncesto femenino 2018. Él mismo cuenta como abordó el encargo de las medallas partiendo de una propuesta de hacer algo diferente, cambiando el formato de las «galletas» típicas consiguieron así romper estereotipos en el deporte y dentro del basket femenino.

El pliegue

En la sala de la WeCollect la luz entra de forma espectacular desde las amplias ventanas iluminando las piezas de ‘Sculptures and drawings’, mientras el artista navarro explica que se ha traído a Londres una representación de su trabajo que muestra las líneas que tiene de inspiración, cómo profundiza en el concepto del pliegue y de cómo de cómo empezó a utilizar materiales que pertenecen a la escultura para hablar de pintura.

«El pliegue es el vehículo, yo era pintor… en el 98 llegué a Nueva York y empecé a trabajar con algunos materiales que no pertenecen a la pintura como los metales y empecé a experimentar con ellos. Al principio rayaba el aluminio para generar texturas, creaba chapas que eran como cuadros bi-dimensionales. A partir de ahí empecé a plegar, de una forma muy pictórica… con la idea del ‘all-over’.

Empezó construyendo relieves, haciendo maquetas donde a continuación fue introduciendo la curva y el pliegue. Trabajó primero en el papel, después en metales maleables, hasta que cambió la escala de la maqueta y empezó a hacer esculturas de pared, como las que vemos en la sala. Esculturas abstractas y geométricas en las que la luz, las curvas y los pliegues tienen total protagonismo.

Nos cuenta que sigue trabajando así. Desde muy joven se interesó en la cultura y la literatura japonesa de los años 50, en autores como Kawabata, Yukio Mishima y eso se plasma en su trabajo. Sus esculturas son peculiares, están plegadas y curvadas evocando a la cultura nipona y al origami.

«Cuando me pongo a trabajar, parto siempre del origami y del plegado del papel japonés y me lo llevo a mi terreno… que es la abstracción geométrica. El origami parte siempre de un patrón y después tiene un fin figurativo… digamos que yo rescato esto para después romper todas las reglas.»

Utiliza el pliegue como vehículo conductor para hablar de la pintura a través de la escultura. En 2018 presentó una exposición retrospectiva titulada ‘El pliegue según el pliegue’ comisariada por Manuel Fontán del Junco en el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, en Segovia, en la que se exploraba sobre este concepto a través de su obra.

Dibujo, luz, color y volumen

En las piezas de David hay siempre una nota de color y los matices de los materiales cuentan con una amplia variedad cromática natural conseguida a través de las curvas y la luz.

«Me gusta convertir la luz en materia… ver cómo afecta en el propio material, jugando con las sombras y el tono como si pintaras.»

Es quizá en esta lectura escultórica donde vemos al pintor, en esa combinación de curvas a mano alzada y tonos cromáticos. Todas las piezas están muy dibujadas y se ve que vienen de alguien que sabe representar el espacio tridimensional sobre una superficie bi-dimensional. Con la capacidad de esculpir partiendo de la geometría descriptiva.

«Quería presentar dos cosas: revertir los procesos en mi trabajo, haciendo con el pliegue una figura orgánica y curva partiendo de algo rígido, al tiempo que desvelo la propia naturaleza del material y convierto una chapa brillante en opaca a través del lijado.»

Y lo consigue, porque convierte y cambia la percepción con la que miramos el volumen. De hecho da la sensación al ver las obras que son muy ligeras. Piezas que son tremendamente pesadas cuelgan de las paredes dando casi sensación de ingravidez. Casi como si captásemos un instante, nos dice, comparando cada una con una foto congelada de una figura en movimiento.

Habla de un material que se poetiza, a través del recorrido de un dibujo y volvemos a cambiar la forma de ver. Y vemos figura, vemos silueta, vemos aire, vemos material y vemos el dibujo y el volumen que el propio vaciado crea… como si el aire dibujase el propio recorrido de un dibujo.

«Todas las piezas están muy dibujadas, pueden ser incluso el espacio del vacío en el dibujo, parte del vaciado de ellas mismas.»

Procesos en movimiento

Rodríguez Caballero se inspira y se nutre de distintas culturas y nos cautiva ver como en la exposición de la inspiración en la Bauhaus alemana, pasamos a la cultura japonesa, saltamos a la iconografía  de las máscaras africanas o percibimos el paisaje urbano arquitectónico neoyorquino que evocan algunas piezas.

Todo sucede casi de forma natural y orgánica en alguien que viaja continuamente y que se nutre de aquellos lugares que visita on en los que trabaja: Londres, Nueva York, México, Corea, Madrid, Navarra, etc… Está claro que es un explorador curioso, no solo del mundo, si no que indaga través de diferentes disciplinas y formatos.

El proceso creativo lo lleva a cabo desde sus estudios de Madrid y Nueva York, pero la producción la realiza en fábricas trabajando con los operarios, agilizando así el proceso de producción al tiempo que tiene una mayor accesibilidad a las herramientas y libertad para efectuar cambios o experimentar in situ con los materiales pesados y de gran tamaño. Cuenta con fábricas colaboradoras en Madrid, Valdemoro, Navarra y Nueva York, las selecciona según las necesidades concretas de cada proyecto y colabora también con muchos arquitectos, herreros, joyeros y otros profesionales.

Todavía quedan cuatro semanas para poder visitar la fantástica exposición ‘David Rodríguez Caballero: Sculptures and Drawings’ en Londres y ver las obras cara a cara, girando alrededor de ellas tratando de descubrir la sensibilidad de este artista que a través de la escultura muestra una gran capacidad de reinterpretar volúmenes conformando espacios y formas con una clara competencia técnica, intelectual, estética y creativa. Hasta el 12 de Abril de 2019 en We Collect London.

Fotos ©  cortesía We Collect London / David Rodríguez Caballero

Sculptures and drawings de David Rodríguez Caballero
We Collect London
14 de febrero – 12 de abril, 2019
County Hall. Belvedere Rd. Ground Floor SE1 7PB London
Web del artista: www.davidrodriguezcaballero.com

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