Inicio Arte ‘No subestimes el confinamiento. Realidad vs Expectativas.’ el último proyecto de la artista visual Sonya Hurtado

‘No subestimes el confinamiento. Realidad vs Expectativas.’ el último proyecto de la artista visual Sonya Hurtado

por Carolina Núñez Roca

Conocí a Sonya Hurtado en 2016 con ‘Tales’, su exposición individual en el prestigioso V&A Childhood Museum (Museo de la infancia) de Londres, ya entonces me sentí totalmente identificada con su trabajo y la estética de su obra. ‘Tales’ era un viaje onírico que contaba con doce fotografías que representaban cuentos populares e historias infantiles. Contrariamente a la idea de la infancia como inocente y maravillosa, la exposición de Sonya estaba enfocada en la parte oscura de la realidad en la que todos vivimos y en cómo esta se refleja en el mundo de los niños y las niñas. «Este mundo puede estar habitado por sentimientos o momentos de desesperación, miedos, ansiedad, incertidumbres, odios, rechazos etc.», nos decía entonces la artista.

En aquella ocasión me hizo trasladar a mi niñez , recordando aquello que vimos, leímos y fuimos, a través de unas imágenes increíblemente potentes y técnicamente impecables, pero lo que más me cautivó fue la forma efectiva y positiva que tenía de contar visualmente las historias y representar los sentimientos negativos.

Han pasado cuatro años, llevamos dos meses confinadas en nuestras casas. El tiempo se ha parado o se ha acelerado, pero está claro que no se mide igual que antes. Las realidades de nuestras vidas no son lo que esperábamos antes del Covid-19, nuestras expectativas cambian y las formas de comunicarnos lo hacen también. Hemos dejado las calles, los parques, las oficinas, los museos, las escuelas, los gimnasios, las tiendas… y nos hemos tenido que reinventar y abrir al exterior más que nunca.

Si no estás en las redes, en las vídeo-conferencias, en los webinars, en los grupos de WhatsApp, no contestas al teléfono o no has salido al balcón a aplaudir, no existes. Tenemos que reinventarnos, digitalizarnos, clonarnos para llegar a todo… nos guste, o no, no podemos subestimar el confinamiento, y no lo digo yo, lo dice Sonya Hurtado, desde su casa en Londres, con las imágenes de su proyecto en Instagram ‘Don’t look down to the Lockdown. Reality versus Expectations’. Una vez más, esta creadora española afincada en Londres capta mi atención y materializa visualmente las imágenes, sentimientos y luchas complejas por las que muchas y muchos pasamos.

Lo hace con un proyecto fotográfico en el que cuenta su experiencia durante estos tiempos de Covid-19, reinventándose a si misma, creando, trabajando y divirtiéndose con sus hijos uniendo el proceso creativo a la labor de madre, sin dejar de hablar sin complejos de realidades, emociones, gestión de tiempo y recursos de una forma totalmente exquisita y genial.

‘Don’t look down to the Lockdown. Reality versus Expectations’, texto de Sonya Hurtado:

Por una imposición del gobierno, por una buena y aceptable causa, allí estaba yo en casa con mis niños, ¡pues como todo el mundo!. Mientras otros trabajaban agotadamente sin descansar, intentando reparar algo casi irreparable, yo, como muchos otros me quedé sin poder salir a trabajar, sintiendo como todo se estaba desmoronando. Así, con la llegada del confinamiento yo llevaba mis días como podía, intentando mantener una rutina diaria para mis hijos y para mi. Pero a la larga me di cuenta de que el confinamiento iba en etapas.

Etapa 1

La etapa 1 llegó con el comienzo del confinamiento. Lo primero fue la aceptacion, luego empecé a hacer listas de cosas que iba a hacer en este tiempo. Me llené de expectaciones: Voy a dedicar este tiempo a ser creativa y hacer proyectos fotográficos siendo más eficiente que nunca; voy a entrenarme deportivamente todos los días; voy a hacer con los niños las tareas del cole todos los dias con una sonrisa (¡nos lo vamos a pasar genial, y a mediodía haremos deporte juntos!); voy a aprender nuevas técnicas y cosas nuevas (me compré algunos cursos online de animación); y también voy a vestirme «decentemente» todos los días y pasarlo bien con los críos (sobre todo pensaba en eso).

Pues bien, digamos que al principio logré 5 de esas 10 expectativas. Pero a medida que el confinamiento se prolongaba entramos en la etapa 2.

Etapa 2

Es la etapa de «¡jolín que aburrimiento!» y todo empezó a pararse. Me di cuenta que que no tenía tiempo para hacer nada y mis expectativas se fueron a la mierda. La mayor parte del días los pasaba mayoritariamente limpiando, ordenando la casa, cocinado y luchando con los críos para que se sentasen a hacer los deberes, vestida con leggings o pantalones cortos y top deportivo haciendo también algo de deporte, intentando coordinar todo alrededor de mi pequeño mundo sin conseguirlo.

El no hablar con adultos a diaro y las continuas peleas con mis hijos, a los que ya no les daba la gana de sentarse ni hacer nada del cole, me tenía emocionalmente agotada y enfadada. Los dos estaban apáticos, no querían hacer nada, ni deberes, ni ejercicio, ni paseos, en Inglaterra se podía pasear cerca de casa un ratito al día, ¡pero no!, ¡nada!. Se pasaban el día entero en sus pijamas y yo me sentía como una mala madre que estaba fallando en todo, sin autoridad, ni rumbo, ni nada.

Empecé a tener ansiedad y a no dormir por la noches, hasta que dije: ¡Hasta aquí hemos llegado! Y la etapa 3 empezó y con ella Don’t Look Down to the Lockdown.

Etapa 3

Decidí trabajar en este proyecto con mi hija Carlota (13 años) y con mi hijo Oliver (11 años y autista), no sabía como lo iba a hacer, pero el objetivo era salir de la rutina y trabajar en algo los tres juntos, casi a diario. Así que de ese modo empezamos. Yo lo preparo todo, vestuario, props, luces, concepto, set… tengo en mente la imagen que quiero y hago un ejemplo para que mi hija pueda hacer la foto ya que yo, soy también la modelo.

Carlota cada vez hace mejores fotos y va entendiendo mejor la cámara. Al principio no conseguía enfocar ni usando el enfoque automático, hay que tener en cuenta de que nunca había cogido una cámara anteriormente. Oliver se encarga de la luz cuando es necesario que alguien agarre el flash y apunte. Se enfadan y se cansan enseguida, ¡pero al final siempre conseguimos, más o menos, un buen resultado. Cada sesión de fotos dura un máximo de 30 minutos con los dos sets… Así que la preparación es esencial. La post-producción (edición de las fotos) es súper importante en el proyecto y es donde más horas tengo que trabajar.

Imágenes de portada: The Zoom Iceberg. Don’t Look to the Lockdown. Reality versus Expectations © Sonya Hurtado

Sigue a Sonya Hurtado en:
Instagram: @sonyahurtadophoto
Web: www.sonyahurtado.co.uk

También te puede interesar

Dejar un comentario