Inicio Arte Charlamos con Isabel Muñoz, Premio Nacional de Fotografía 2016, en PhotoLondon

Charlamos con Isabel Muñoz, Premio Nacional de Fotografía 2016, en PhotoLondon

por Vanesa Cejudo

Como ya es habitual, llega mayo y Photo London se vuelve a celebrar en la Somerset House. Es la tercera edición de la que se está convirtiendo en la mayor feria de fotografía de Europa, y allí nos encontramos de nuevo con la Galería Blanca Berlín y el trabajo de Isabel Muñoz, Premio Nacional de Fotografía 2016, con quien hemos tenido la oportunidad de charlar sobre su obra.


Isabel nos presenta su obra principal en la exhibición, una platinotipia llamada ‘Pequeño Faraón’ que realizó en Etiopía en su búsqueda de una pregunta esencial: de dónde venimos, y cuáles son los eslabones más cercanos que revelan cómo éramos. Ella, por medio siempre de la fotografía, estudia a las tribus que usan su cuerpo como un libro, es la serie ‘Omo River’‘Adam’ y ‘Eva’, son las otras dos piezas que acompañan al ‘Pequeño Faraón’, y son representaciones desnudas de los “cuerpos libro”, porque su desnudez, no es tal; Para ellos su cuerpo, y los signos que muestran en él , son un mensaje hacia los demás, son cuerpos llenos de significados y símbolos fascinantes. Ellos se visten con los elementos de la naturaleza, aprenden de ella y siguen las lógicas de su entorno natural.  Esa imagen le trae toda la calma y la tranquilidad que no puede disfrutar en la dinámica de sus días, por ser demasiado rápidos e intensos.

Pequeño Faraón © Isabel Muñoz, Serie Omo River. Platinotipia. Color

Es a través de este personal mundo de Isabel Muñoz, donde los cuerpos hablan, donde vemos cómo se comunica con esa otra humanidad «original» de la que nada sabemos, ni siquiera su lengua, y es que ella realiza sus fotos gracias a “ese lenguaje universal”  en donde entiendes cosas que no se explican con palabras.

Isabel no puede fotografiar nada que no ama, su interacción entre lo que fotografía y su cámara genera una relación muy especial. Nos cuenta como en Etiopía, en la frontera con Sudán, todas son sociedades tribales, que luchan con sus vecinos, todos tienen su cultura particular y por lo tanto, su propio lenguaje. La naturaleza es tan enérgica que genera sus propios límites, esto hace que se preserven las culturas casi intactas, porque no se han podido traspasar esas fronteras naturales. Por eso, en algunas ocasiones se ve envuelta en una dinámica circular, algo cómica, ella comienza traduciendo del inglés al amhárico y del amhárico a las distintas lenguas y de nuevo a la inversa. Pero al final siempre impera ese lenguaje universal, y entiende que quien se pone delante de su cámara, está haciendo un acto de amor y de generosidad, por eso todo lo demás fluye. 

Isabel también nos confiesa, que en su vida cotidiana tiene alguna imagen que necesita mirar más que otras, la primera, la de sus hijos y nietos,

«No puedo fotografiar nada que no me emocione».

«Pero siempre hay imágenes que te marcan de alguna forma especial, porque no quieres todo por igual. Hay una foto que tiene un significado singular para mí, ‘La mano de Camboya’, y es muy particular por la historia que hay detrás. Esa foto se hizo cuando el dictador Pol Pot arrasó con todas las muestras de arte y cultura del país, y entre otras, persiguió hasta la muerte a las bailarinas de la danza Khmer. Ellas desde muy pequeñas, ensayan sus bailes y hasta deforman sus cuerpos, para llegar a la perfección de sus movimientos.»

La fotografía de la mano de una de esas bailarinas significa la denuncia de una impunidad, porque piensa en esas madres que se levantan por las mañanas con la falta de su hija, esas madres conocedoras de que la persona que las mató, sigue libre e inmune. «Esa foto está en mi casa, cuando tengo que dejarla en alguna exposición, siento su falta», nos dice.


Gracias Isabel por explicarnos algunas de las grandes historias que viven detrás de tus trabajos fotográficos.

Foto: Isabel Muñoz y Blanca Berlín, en PhotoLondon 2017 © Vanesa Cejudo

 

 

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