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FIB 2015, veinte años no es nada

by Miriam Rodríguez
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Hoy arranca el Festival Internacional de Benicássim, conocido universalmente como FIB, en una edición que se presenta más Brit que nunca. Un cartel que representa un homenaje a 20 años de FIB, el sueño hecho realidad para un público patrio hambriento y sediento de innovación, de rock, de electrónica, de indie en resumen, si es que alguien recuerda ya lo mucho que esas cuatro letras significaron en su momento.

Hoy arranca el Festival Internacional de Benicássim, conocido universalmente como FIB, en una edición que se presenta más Brit que nunca. Póker de cabezas de cartel con Florence and the Machine, The Prodigy, Blur y Portishead. Si bajamos un punto en la tipografía nos encontramos con Crystal Fighters, Noel Gallagher’s High Flying Birds y Bastille. Si seguimos leyendo veremos a Kaiser Chiefs, Mark Ronson, Jamie T, DMA’s, Vessels, Franz Ferdinand & Sparks, The Cribs y un largo etcétera.

Florence + The Machine

Florence + The Machine

Un cartel que representa un homenaje a 20 años de FIB, un festival que nació, felizmente, en 1995 como Festival Independiente de Benicàssim: el sueño hecho realidad para un público patrio hambriento y sediento de innovación, de rock, de electrónica, de indie en resumen, si es que alguien recuerda ya lo mucho que esas cuatro letras significaron en su momento. Algunos lustros antes de que la palabra cool entrase en nuestras conversaciones como un hipopótamo en una cristalería, el gabinete de un sonriente Brit llamado Anthony Charles Lynton Blair ya la había acuñado en una brillante operación de márketing, que posicionaba a su país como epicentro mundial de las industrias creativas: Cool Britannia. Y efectivamente, cool e indie fueron, durante años, sinónimos de Reino Unido.

Durante dichos años, dos bandas cuyos nombres ya se podría calificar de imprescindibles en la historia de la música, condensaron esa efervescencia creativa: Blur y Oasis. Por un lado, los chicos de buena familia liderados por Damon Albarn y Graham Coxon y, por otro, lo más granado de la working class de Manchester representado en los hermanos Gallagher. Legendarios son sus discos y sus actuaciones en vivo. Legendarias también sus peleas (en el caso de Oasis también intestinas), exabruptos y salidas de madre que dieron de comer a toda una generación de prensa sensacionalista.

Bristol también aportó su cuota a esta extraordinaria generación de músicos. Un grupo con un nombre tan de la tierra como Portishead, ciudad que dista ocho millas de Bristol y que sirvió también para definir un punto de inflexión en la escena de música electrónica, cuya huella es influencia es fácil de distinguir en múltiples bandas a día de hoy. Aclamados por la crítica especializada, no llegaron a ser tan populares como los dos anteriores porque su propuesta no era apta para todos los públicos: más oscura, más atormentada, a veces incluso siniestra. Un sonido para el que se acuñó un nuevo término, trip hop: inicialmente una mezcla de electrónica y hip hop, aunque más tarde la definición se quedó corta. Y por si no fuera suficiente con ser oscuros y esquivos, ni Geoff Barrow ni Beth Gibbons, fundadores del proyecto, sentían una especial empatía hacia los medios de comunicación.

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The Prodigy

Portishead y el trip hop fueron uno de los exponentes de una década que supuso la eclosión de la cultura en torno a la música electrónica. Y no toda la electrónica iba a ser la melancolía e introspección que proponían desde Bristol; en esa misma época surgió un género arrollador, atronador, excesivo y punk: el big beat. Para una propuesta excesiva, the only way is Essex, donde nacía, en 1990, The Prodigy. La banda, que lleva desde entonces dando guerra sobre los escenarios y ha editado, en 2015, su sexto álbum de estudio “The day is my enemy” cuyo título parece condensar su filosofía vital.

Todos ellos son viejos conocidos del FIB. The Prodigy actuaron en 2010, en un concierto en que deleitaron a sus incondicionales con sus temas más demoledores. Blur fueron, ni más ni menos, cabeza de cartel en la segunda edición y repitieron en 2003 con su Think Tank Tour. Los Oasis tocaron allí en tres ocasiones; la última, en 2009, terminó con Liam Gallagher bajándose del escenario y no para cantar estribillos con el público, si no a causa de un cabreo monumental por problemas de sonido. Y sería la última ocasión en que la banda actuaría en Castellón, ya que ese mismo año se separaron. Portishead fueron los encargados de clausurar la edición de 2011 con la que fue considerada unánimemente por la crítica como la mejor actuación de ese año. Edición que también contaba en cartel con pesos pesados del directo como Mumford & Sons, Arcade Fire, Primal Scream, Beirut o Arctic Monkeys

Para todos los Brit Es afortunados que viajen a Benicassim, cita con veinte años de historia musical británica. Viernes 17, The Prodigy y, a falta de Oasis, Noel Gallagher’s High Flying Birds. Sábado 18, Blur. Domingo 19, Portishead. 

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Foto portada: El jueves todo estaba tranquilo en el recinto del #FIB2015

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