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Conversamos con Xabier Mera sobre música, creación y sinestesia

por Miriam Rodríguez
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Estamos ante un filólogo que tiene su propia banda de jazz, ha participado en la fundación de una escuela de circo, productora y compañía de teatro, es actor, ha sido director artístico de un festival de teatro de calle y ha estudiado composición musical y dirección de orquesta en Morley College.

Mientras me documento para la entrevista con Xabier Mera, preparo una nota para dejarle impresionado: una cita a la ópera Richard Wagner «Tristan e Isolda» (1865) donde, hacia el final, spoiler alert, Tristán enloquece y grita… “¿oigo luz?”. La nota donde tengo preparada la cita se pierde y, cuando durante la entrevista hago alusión a lo que recuerdo de ella, no tengo muy clara cuál era mi intención sacando la colación a sinestesia. Pero Xabier Mera tiene muchas tablas en estas lides y responde sin despeinarse “yo creo que cada persona, en mayor o menor medida, somos un poco sinestésicos. Las sinestesias son bastante productivas para crear”.

Estamos ante un filólogo que tiene su propia banda de jazz, ha participado en la fundación de una escuela de circo, productora y compañía de teatro, es actor, ha sido director artístico de un festival de teatro de calle y ha estudiado composición musical y dirección de orquesta en Morley College. Trotamundos y de personalidad inquieta, la primera pregunta es casi obligada: ¿cómo se define a sí mismo Xabier Mera? La respuesta es contundente: “músico”, lo que no quita, como él mismo reconoce “que sea este tipo de persona a la que le gusta andar siempre liado en otras disciplinas”.

Estamos ante un filólogo que tiene su propia banda de jazz, ha participado en la fundación de una escuela de circo, productora y compañía de teatro, es actor, ha sido director artístico de un festival de teatro de calle y ha estudiado composición musical y dirección de orquesta en Morley College.

2014 le ha brindado la oportunidad de, como no podía ser menos en él, hacer muchas cosas: “cierro el año con dos cortos, una obra de teatro, una banda de jazz y mi colaboración en una Big Band” responde, otra vez, sin despeinarse. Y, entre ellas también está su trabajo con UnaVia Company, una compañía radicada en Londres en el proyecto Lascia, una obra de teatro físico, disciplina de la que tenemos vagas referencias en la redacción de Brit Es.

¿En qué consiste? Básicamente, el teatro físico considera el movimiento y la danza como un lenguaje tan presente, o más, que el texto. Por la misma razón, el nuevo circo actual va muy de la mano con este tipo de teatro. Así, en UnaVia Company ellos se definen como compañía de circo y teatro físico. De hecho, mezclan bastante danza en las rutinas y disciplinas que son típicamente circenses: clown, malabares y acrobacias. La dinámica de mi trabajo con ellos y en este tipo de teatro es siempre similar: el proceso de creación (música, danza o rutinas de circo) se da casi a la vez y se retroalimentan día tras día, ensayo tras ensayo. Incluso después del estreno el show sigue modificándose con las actuaciones y se pueden realizar pequeñas modificaciones en la musical.

¿Existe alguna diferencia con respecto al teatro, digamos, tradicional? Me gusta mucho trabajar con actores físicos. Casi siempre poseen un gran sentido musical. ¡Y bailan mucho mejor que los músicos! (risas). Digamos que la diferencia musical entre un teatro, llamémosle de texto, y uno más físico o circense, reside en la relación con la dramaturgia. Si en el teatro de texto la dramaturgia para narrar una historia se apoya eminentemente en el texto, en lo verbal, y la música busca su hueco desde esa premisa, en cambio en la danza, en el circo, en el teatro físico… la música acompaña inseparablemente a los cuerpos y a su movimiento, que es donde reside su dramaturgia, sus herramientas narrativas. La música debe encajar además en éstos detalladamente, en un sentido coreográfico, cinético. Un ejemplo claro de ello es el ritmo casi matemático que en el circo exige el humor para ser gracioso. Todo ello sin dejar de ayudar a estructurar las diferentes escenas o cambios, en cualquier tipo de teatro. Aunque, obviamente, estas definiciones se cruzan y se difuminan tanto que hoy en día llamamos simplemente Teatro a todo. Digamos que en un teatro más textual la música puede llegar donde no llegan las palabras y en un teatro más físico además de ello sirve de soporte previo y vehículo a la dramaturgia desde lo visible y lo corpóreo.

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Swing in translation

También ha compuesto la banda sonora para varios cortometrajes de ficción ¿cómo se trabaja en este caso? En ficción normalmente llegas al proyecto al final del proceso. Tienes una reunión previa con el director pero te incorporas cuando el montaje ya está hecho y recibes la película prácticamente editada para que tú le pongas la música. Los plazos son más cortos que en teatro donde quizás trabajas mucho más tiempo, pero con continuas revisiones del director y del resto del equipo creativo. A mi me gusta mucho trabajar en teatro, sobre todo por esta continúa relación con los equipos.

¿Cuál es la parte que más disfrutas del proceso? Componiendo me gusta reflexionar y debatir sobre lo que la obra quiere comunicar, sea cual sea ésta (corto, largo, teatro) y poder participar en la construcción de ese discurso antes y durante el proceso de creación: poder debatir con los actores y con el director, hablar de los personajes, las luces, el guión, el texto…

Como editora de cine de Brit Es, no puedo pasar por alto tu participación en el documental Nacional VI (Pela del Álamo, 2012) ¿qué tal ha sido tu experiencia con el género documental? Me parece un género fascinante para la música, me encantaría seguir trabajando en documentales. Quizás en este ámbito puedas ser más flexible a la hora de participar en el proceso creativo y puede ser por eso que me guste más.

Una vez que has decidido embarcarte en un proyecto ¿cómo te enfrentas a la hoja en blanco del compositor? Reconozco que el comienzo es complicado. En cada trabajo vas notando un poco más de fortaleza, vas ganando confianza y herramientas para esos primeros momentos iniciales. Te preguntas constantemente… “¿por dónde empiezo?”. Cada uno se enfrenta de maneras diferentes, seguro. Yo la mayoría de las veces, voy probando y generando mucho material para ver por cuál me iré decantando. La formación te ayuda a profundizar en tus recursos y encontrar otros nuevos y llegar más rápido a un resultado que te guste. Aún así, es un momento que genera mucho vértigo.

(…) en la danza, en el circo, en el teatro físico… la música acompaña inseparablemente a los cuerpos y a su movimiento, que es donde reside su dramaturgia, sus herramientas narrativas.

Tu periplo vital te ha llevado por diversas ciudades y países y, para convertirte en Brit Es, has elegido Londres ¿por qué Londres? Esa es una pregunta que aún estoy resolviendo ahora [risas]. La respuesta va cambiando según vas viviendo aquí. Estaba fraguando un cambio personal y profesional y quería que coincidiesen. Me fascinó la escena musical que existe aquí y también la oferta formativa. Me pareció que esta ciudad desde el punto de vista de educación tiene una oferta descomunal y la consideré el lugar ideal para venir, crecer, reinventarme, especializarme, estudiar y estudiarme.

Después de un año tan intenso, ¿puedes adelantar a nuestros lectores qué proyectos tienes para 2015? Empiezo el año que entra con varios proyectos en ciernes: músico y compositor en Vocal Voyages, de la actriz Lewis Barefoot y posiblemente, también en otra producción de teatro físico, a cargo de la compañía 2Theatre Company. Continúo con mis estudios de dirección de orquesta y en enero me estrenaré dirigiendo un coro, Bermondsey Voices Community Choir. Por otro lado, tendiendo puentes entre UK y Galicia, está gestándose un interesantísimo proyecto editorial y musical, pedagógico y bilingüe, del que espero dar noticias pronto.

Finalmente, y también sobre el escenario, empezaré a girar por UK con la banda de blues-rock Kareña, y sin duda tendréis muchas ocasiones de verme en directo con un nuevo proyecto personal de swing y jazz que comparto con otros músicos, gente maravillosa, y que hemos llamado The Swing Springers. Por cierto, que el nombre no es definitivo todavía, y se aceptan propuestas (bonitas, eso si).

La entrevista ha terminado y me he dejado una pregunta en el tintero, ¿de dónde saca tiempo para todos estos proyectos? Y me viene a la memoria una frase de Leonard Bernstein «Para conseguir grandes cosas, hace falta un plan y andar escaso de tiempo». Bernstein, casualmente, parece que también tenía el don de la sinestesia.

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www.xabiermera.com
https://soundcloud.com/xabier-mera/sets

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